La microenseñanza: recurso útil para la formación docente y mejora del rendimiento de los estudiantes.
José Francisco Cobián Figueroa
La Preparatoria Regional de El Grullo es una escuela de reciente creación. Si bien es cierto que existe desde hace veintisiete años, también hay verdad en el hecho de que los primeros veintiséis y medio los vivió como Módulo de la Escuela Preparatoria Regional de Autlán; dependencia ésta, que le marcó siempre el rumbo en todos los aspectos: principalmente el administrativo y el académico.
Durante todo ese tiempo los profesores adoptamos las directrices que nos fueron señaladas y, aunque la mayoría de las veces nos quejábamos de ellas, fuimos interiorizando una fuerte dependencia que en el momento actual a muchos de nosotros mantiene anclados aún a la preparatoria de origen. Tal es el caso que cuando es necesario emprender alguna actividad, tendemos de inmediato a recurrir a los académicos de aquella escuela, como si nosotros tuviésemos la autoestima tan baja y la creatividad tan abatida, que nos resultara imposible innovar diseñando e implementando cosas nuevas que se concreten en la transformación de nuestra práctica docente, de las relaciones entre los profesores, del rendimiento de la escuela y del aprovechamiento de los estudiantes.
Es preciso reconocer que en nuestra preparatoria existen muchos profesores con grado académico, antigüedad, habilidades y destrezas suficientes para resolver con solvencia todos los problemas que el trabajo académico a que se deben, demanda; incluso con calidad superior. Experiencia útil no sólo para reflexionar sobre el trabajo propio, sino también para ayudar a que los profesores más jóvenes y los de reciente ingreso, se integren a esa misma dinámica reflexiva y de trabajo colaborativo.
Estos son el tiempo y la oportunidad de crear una cultura propia con visión, impulso, rumbo y estilo renovados y diferentes.
Y, entre los múltiples aspectos a mejorar, el presente escrito pone especial atención en la formación de los profesores, cuyo beneficio se verá reflejado en la consolidación de su prestigio, en el rendimiento de los estudiantes y en la imagen pública de la escuela.
Al respecto, para no seguir esperando la llegada de El Mesías, la propuesta que aquí se plantea es el ejercicio de la microenseñanza, recurso de extraordinario valor en la formación y perfeccionamiento de docentes. Fue ideada en la Universidad de Stanford y consiste en la reunión de grupos de trabajo constituidos por especialistas o docentes en presencia o no de estudiantes. El objetivo de dichos grupos es la transmisión, revisión, valoración, implementación de experiencias didácticas entre los diferentes actantes, a fin de conseguir el mejoramiento profesional en el contexto que comparten, con gran eficacia y a bajo costo. Lo cual se materializa en mejoramiento de técnicas, búsqueda del autoperfeccionamiento, interés sobre nuevos procedimientos, adquisición de un sentido abierto hacia la crítica de su desempeño, adquisición de habilidades indispensables para la enseñanza, como: presentación del contenido, referencia transversal con otras materias y con la experiencia del educando, relación de lo viejo con lo nuevo, participación de y entre aprendices, repetir el contenido de manera diferente en la búsqueda de llegar con su mensaje a todos, ilustración y ejemplificación, hacer preguntas generadoras, destacar puntos relevantes, animar la discusión, solución de problemas, elaboración y abordaje de textos, construcción de modelos, estimulación del trabajo colaborativo, fomento de la actitud científica y de investigación…[1]
Existen muchos tipos de grupos, y cada uno es la expresión colectiva de los intereses, objetivos, metas, expectativas individuales de sus miembros. Los hay de futbolistas y de aficionados al futbol; los hay políticos, religiosos, de alcohólicos, de neuróticos, de obesos, de seguidores de Luis Miguel o de Shakira… y de todos es posible advertir el centro de su interés, la causa que los reúne. Asimismo, en las escuelas existen muchos grupos naturales (algunos latentes, ni siquiera manifiestos) de docentes con todos los propósitos imaginables: búsqueda de poder, proyección política, comodidad económica, aprovechamiento de prestaciones, amistad, los que sueñan en componer el mundo, los que se empeñan en estropear esos sueños, el trabajo invertido y los productos derivados de ellos… Y los grupos artificiales, formados por la normatividad institucional, como es el caso de la Preparatoria Regional de El Grullo: academias, departamentos, Colegio departamental, Consejo de Escuela, Sindicato.
En el contexto general, de entre los grupos de docentes, los objetivos de los primeros son igualmente previsibles; de los segundos, es necesario acudir a las diversas reglamentaciones para descubrir la descripción de su desempeño. Pero, independientemente de los motivos que reúnen a los profesores en una u otra categoría, lo cierto es que todos debemos centrar sendos esfuerzos en mejorar la calidad de nuestro trabajo en beneficio de sus destinatarios: los estudiantes y la sociedad.
Para este efecto, visualizo tres vías:
1) los grupos de docentes que tienen cierta amistad y una creencia de que las condiciones actuales pueden modificarse y hacen algo para lograrlo.
2) los grupos de docentes que, sin ser precisamente amigos, resultan sensibles a las problemáticas de los estudiantes y de la escuela en general y establecen reuniones bajo principios de responsabilidad y compromiso, y diseñan e implementan estrategias para dar solución a los tópicos emergentes.
3) los grupos de profesores, amigos o no, que por fuerza y disposición de su estructura laboral (academia o departamento) tienen que coincidir y sacar adelante las tareas que la normatividad les exige, con o sin verdadero interés de mejorar en algún o en ningún sentido.
Y, sin que medie siquiera mínimamente el propósito de ofender, los profesores que cumplen, pero no opinan, no producen, no aportan, no promueven, no fomentan, no innovan, no transforman… aunque siempre encuentran lugar para la mofa, la estulticia y el escarnio. Están presentes y ausentes al mismo tiempo y, en cuanto pueden, desaparecen.
Mas, como la idea de lo que aquí se dice no es generar desaliento, sino reflexionar sobre la importancia de la tarea que llevamos a cuestas y sobre el imperativo que existe de su perfeccionamiento y constante valoración y rediseño, existe la posibilidad, por cualquiera de las vías sugeridas, de formar grupos de aprendizaje dentro de la escuela para la formación de los docentes mediante la revisión de la práctica educativa que cada uno ejerce y la implementación de la microenseñanza.
Todo es cuestión de ser abiertos, despojarse de la idea de que unos sean mejores que otros, de que nadie está por encima de alguno y de que nadie puede enseñar algo a ninguno. Al respecto, Sócrates[2] decía: <>.
Y, como no hay nadie tan ignorante que no sepa nada, ni nadie tan sabio que lo sepa todo, la humildad será siempre un recurso adecuado y a la mano para situarse proactivo en cualquier contexto.
Existe una bibliografía amplia de investigaciones que avalan la promoción de la reflexión de los profesores hacia los problemas de sus prácticas, y de los movimientos que se hacen en éstas para mejorarlas, dando evidencias de peso de la bondad de los resultados. A los grupos de docentes se les llama de diferente modo; entre otros, se les refiere como grupos de apoyo, como es el caso siguiente:
Los grupos de apoyo en la escuela y entre escuelas pueden proporcionar un foco para la mejora profesional en un medio informal y auspicioso. (…) En realidad, la confianza y creatividad generadas en algunos grupos de apoyo puede conducir a los docentes a resistirse a los cambios simplistamente concebidos y ordenados desde afuera en procura de su propia mejora (…). Algunos incluso han producido boletines internos, publicaciones profesionales, materiales de enseñanza, centros docentes y conferencias nacionales. (…) Son desarrollados por los docentes, con los docentes y para los docentes[3].
Como es posible apreciar, no sólo se da cuenta de la mejora lograda, sino de las ideas que se pueden poner en marcha para compartir y difundir esas mejoras, a fin de compartir con otros la experiencia obtenida. Es, además, un modo de teorizar y generar conocimiento acerca de lo educativo en varias direcciones y dimensiones: pedagógica, didáctica, sociológica… Si producir órganos de difusión con soporte en papel resulta caro y a veces hasta imposible para la mayoría de los profesores, a título de esfuerzo personal, existen dos opciones:
Los profesores realizan un proyecto empresarial de edición.
Los profesores emplean los medios electrónicos (como Internet) que hasta el momento son gratuitos.
Es notoria la riqueza que deviene del trabajo cooperativo y las bondades que germinan y se nutren al trabajar con otros; pues,
…trabajar con otros es esencial para la reforma de la escuela y el desarrollo del individuo. Un aspecto (…) es el de evitar las formas superficiales e inútiles de trabajo en equipo, y de trabajo en equipo al servicio de fines que usted considera cuestionables, abstractos e injustificables. Otro aspecto es el de ponerse a trabajar en serio en el desarrollo y la multiplicación de formas más sólidas de trabajo en equipo[4].
¿Cuántas veces los profesores se reúnen sin ningún provecho? ¿Cuántas veces se convocan con un propósito y abordan miles de ellos sin tocar aquel para el que se convocaron? ¿Cuántas veces se revisan los problemas de adentro, se hacen propuestas sólidas de mejora, se trazan y se ponen en marcha estrategias de solución? ¿Cuántas veces los profesores hablan de sí mismos, de su trabajo y de sus resultados? ¿Por qué cuando las cosas salen mal, siempre los culpables son los estudiantes, los padres de familia, los amigos de los estudiantes, la televisión, el teléfono celular, la computadora, el libro de texto, la administración? ¿Y los profesores? ¿Están verdaderamente preparados? ¿Su formación ética tiene la solidez deseable para reconocer los estados de carencia y emprender las acciones necesarias de corrección? ¿Están satisfechos con su condición actual y sus resultados?
Porque: las necesidades satisfechas no motivan. O las motivaciones se desvirtúan, debido a que la idea de mejora no reside en procurar un desempeño de excelencia (ni siquiera de superación), sino de promoción personal.
Los cursos mismos pueden ser un gran estímulo para la reflexión personal. (…) Es cierto que no todos lo hacen, y que muchos se reducen a la <> que es el blanco de las burlas que los docentes dirigen a sus colegas con desmedida ambición de hacer carrera[5]
Es el caso que sí, muchos profesores acuden a cursos externos pero no modifican su hacer profesional. La mayor parte de ellos recibe los manuales, los libros y otros materiales y, tal como los recibieron, los guardan en su casa sin volver a mirarlos, mucho menos hacer algo para que lo aprendido se materialice en resultados en el aula, con y en los estudiantes.
Estos cursos ilustran, pero no muestran la realidad contextualizada de cada profesor en su lugar y área de trabajo. Lo óptimo es la investigación de su propio contexto y la intervención de su práctica in situ. Así lo percibe Guiomar Namo de Mello:
Parece ser adecuada la estrategia que amplía al máximo las oportunidades de capacitación a nivel local, incluyendo procesos de intercambio de experiencias, asesoría y cooperación entre los profesores de una misma región. Los talleres pedagógicos regionalizados en los que se conocen y evalúan materiales y experiencias, con la asistencia de especialistas en el área de los contenidos, se han revelado como eficaces sustitutos y de menor costo que las ambiciosas capacitaciones de un gran número de profesores con necesidades diversas[6].
Hecha esta exploración, con una orientación semejante a la de los autores que han sido invitados aquí, y reconociendo el valor que la formación de docentes por ellos mismos tiene para reflexionar sobre las prácticas de sus escuelas, me declaro de acuerdo con ellos y me atrevo a proponer que los profesores de la Escuela Preparatoria Regional de El Grullo, adoptemos la creación interna de grupos de aprendizaje como medida más inmediata para resolver los problemas académicos que le son inherentes, e implementemos el diseño y desarrollo de planes de microenseñanza.
Es posible plantear varios escenarios de trabajo:
Todos en un solo equipo diseñamos, implementamos y evaluamos un estudio diagnóstico para determinar las causas de bajo rendimiento, reprobación y deserción de nuestros estudiantes.
Todos participamos en la elaboración y puesta en marcha de una o varias estrategias de intervención y de valoración de resultados en diferentes plazos, atendiendo a las problemáticas más sentidas y urgentes del ejercicio anterior. Estas problemáticas pueden abordarse juntas o por separado, simultáneamente o en tiempos diferidos según categorías y jerarquías propuestas.
Todos, pero en equipos separados, asumimos un plan de diagnóstico e intervención del proceso de enseñanza-aprendizaje para un problema diferente cada uno.
Los equipos de trabajo pueden organizarse por asignaturas, por grupos, por academias, por departamentos… aunque lo más deseable sería por categorías problémicas, en las cuales habría profesores de diferentes perfiles atendiendo casos para los que se requieren miradas, reflexiones y soluciones multidisciplinarias, como son los casos de: indisciplina, bajo rendimiento, falta de integración, ausencia de trabajo cooperativo, indiferencia, pobreza de valores, variados procesos de crisis, etc.
Pueden crearse dos equipos paralelos: uno para indagar, intervenir y evaluar los procesos de los estudiantes. Otro, para diseñar, implementar y evaluar planes para la formación de profesores, en cuanto a lo didáctico-pedagógico (métodos, estrategias, técnicas e instrumentos de enseñanza aprendizaje), lo disciplinar (actualización profesional sobre el conocimiento de las unidades de aprendizaje: diseño de experimentos, aparatos, modelos, etc.), lo normativo, entre muchos otros conceptos susceptibles de abordar.
Todos los equipos deben hallar puntos de coincidencia con el fin de retroalimentarse y poder en común lograr el avance de la comunidad escolar e institucional.
Los profesores pueden organizar sesiones de debate, foros, coloquios u otras modalidades de compartir sus hallazgos y progresos. Asimismo, generar órganos de difusión interna o externa de sus experiencias: boletines, revistas, gacetas, páginas web, blogs, recursos multimedia, etc.
Otros más, podrán trabajar en la creación de materiales didácticos y en la escritura de libros, manuales, problemarios…
Como podemos darnos cuenta, la imaginación, la creatividad, la voluntad y la iniciativa, son el único límite.
Por fortuna, la comunidad docente de la Escuela Preparatoria Regional de El Grullo cuenta con un gran potencial porque el grado académico de sus integrantes, en cifras aproximadas, es de 97.5% profesores con licenciatura; 23.75, maestría (casi todos en educación, entre titulados y postulantes); 1.25, doctorado (en educación); 1.25, estudiando el doctorado. El 50% o más, tienen antigüedad en la escuela o en la Universidad de Guadalajara de entre 10 y 15 años; lo cual indica que hay experiencia acumulada útil para compartir con los docentes más jóvenes y de reciente ingreso.
Todos, al menos de modo informal –entre corredores- hemos demostrado ser capaces de percibir los problemas existentes en la dependencia de asignación, de emitir opiniones acerca de causas y consecuencias, y hasta de bosquejar posibles propuestas de solución. Lo único reprochable es que la mayoría de las veces lo hacemos de manera aislada, sólo a nivel de comentario, sin ninguna energía que impulse y acompañe a la acción, ante las personas que igual nos quejamos y que igual componemos el mundo en el discurso, pero no en el lugar ni el tiempo que lo ameritan.
Aquí es necesario abandonar las actitudes plañideras y, en un gesto mínimo de honestidad, apegarnos a un método y empezar a hacer las cosas en serio y como debieran ser, por el bien de quienes demandan nuestros servicios. Todo lo valioso que somos y que poseemos somos nosotros mismos y, si tenemos trabajo y gracias a él sostenemos a nuestras familias o resolvemos algunas expectativas de carácter personal, lo menos que podemos hacer es buscar la superación y perfeccionamiento constante de nuestras competencias, en beneficio de los estudiantes, sus familias y su comunidad.
La forma más ágil, efectiva y barata de conseguirlo, es con la ayuda mutua, desprovista de egoísmo (por parte de quienes pudiesen ofrecerla) y de desdén (por quienes hubiesen de recibirla).
Una persona sólo puede crecer si reconoce en sí misma un estado de carencia inicial, a partir del cual se da la oportunidad de descubrir y desarrollar su potencial humano.
En resumen, la microenseñanza es hoy por hoy el recurso de formación de docentes más eficaz y de más bajo costo que existe. Mediante él, los profesores son capaces de identificar e intervenir problemas de sus prácticas, de elevar el nivel de aprovechamiento de sus estudiantes y de ganar prestigio para sus escuelas. La Escuela Preparatoria Regional de El Grullo, por ser de reciente creación, tiene la inmejorable oportunidad de organizar los esfuerzos de sus profesores en una práctica de mejora continua, y estos son dueños de un nivel formativo, experiencia, habilidades y destrezas que superan (sin demagogia) el promedio del resto de dependencias del Sistema de Educación Media Superior de la Universidad de Guadalajara. Lo único que falta es identificar los liderazgos positivos y adoptar una actitud de voluntad y empuje para el cambio constante y sostenido.
Bibliografía
¿Cómo puede ser la formación docente.htm8K Vista Descargar (localizado el 16 de enero de 2008).
bibliografía.pdf20K Visualizar como HTML Descargar (localizado el 16 de enero de 2008).
BOLAÑOS Martínez, Víctor Hugo. Didáctica integral y para la educación media y superior. Editorial Porrúa, S. A., México, D. F. 1995. 456 pág.
Contribución de la creatividad en la formación docente.htm39K Vista Descargar (localizado el 16 de enero de 2008).
estilacho06.css14K Descargar (localizado el 16 de enero de 2008).
FULLAN, Michael y Andy Hargreaves. La escuela que queremos. Los objetivos por los que vale la pena luchar. Biblioteca para la Actualización de los Maestros. 2ª edición. Secretaría de Educación Pública; México, D. F., 2001. 192 pág.
La microenseñanza como técnica de observación.htm20K Vista Descargar (localizado el 16 de enero de 2008).
microenseñanza 1.pdf143K Visualizar como HTML Descargar (localizado el 16 de enero de 2008).
microenseñanza 2.pdf178K Visualizar como HTML Descargar (localizado el 16 de enero de 2008).
microenseñanza 3.pdf307K Visualizar como HTML Descargar (localizado el 16 de enero de 2008).
microenseñanza 4.pdf240K Visualizar como HTML Descargar (localizado el 16 de enero de 2008).
Microenseñanza y formación docente.htm43K Vista Descargar (localizado el 16 de enero de 2008)
NAMO de Mello, Guiomar. Nuevas propuestas para la gestión educativa. Secretaría de Educación Pública. México, D. F., 2003. 112 pág.
Protágoras o de los sofistas, en: PLATÓN. Diálogos. 25ª edición; Editorial Porrúa. México, D. F., 1998. 788 pág.
video y reonceptualización docente.doc42K Visualizar como HTML Abrir como documento de Google Descargar (localizado el 16 de enero de 2008).
[1] BOLAÑOS Martínez, Víctor Hugo. Didáctica integral y para la educación media y superior. Editorial Porrúa, S. A., México, D. F. 1995. 456 pág.
[2] Protágoras o de los sofistas, en: PLATÓN. Diálogos. 25ª edición; Editorial Porrúa. México, D. F., 1998. 788 pág.
[3] FULLAN, Michael y Andy Hargreaves. La escuela que queremos. Los objetivos por los que vale la pena luchar. Biblioteca para la Actualización de los Maestros. 2ª edición. Secretaría de Educación Pública; México, D. F., 2001. 192 pág.
[4] Ibid.
[5] Ibid.
[6] NAMO de Mello, Guiomar. Nuevas propuestas para la gestión educativa. Secretaría de Educación Pública. México, D. F., 2003. 112 pág.
José Francisco Cobián Figueroa
La Preparatoria Regional de El Grullo es una escuela de reciente creación. Si bien es cierto que existe desde hace veintisiete años, también hay verdad en el hecho de que los primeros veintiséis y medio los vivió como Módulo de la Escuela Preparatoria Regional de Autlán; dependencia ésta, que le marcó siempre el rumbo en todos los aspectos: principalmente el administrativo y el académico.
Durante todo ese tiempo los profesores adoptamos las directrices que nos fueron señaladas y, aunque la mayoría de las veces nos quejábamos de ellas, fuimos interiorizando una fuerte dependencia que en el momento actual a muchos de nosotros mantiene anclados aún a la preparatoria de origen. Tal es el caso que cuando es necesario emprender alguna actividad, tendemos de inmediato a recurrir a los académicos de aquella escuela, como si nosotros tuviésemos la autoestima tan baja y la creatividad tan abatida, que nos resultara imposible innovar diseñando e implementando cosas nuevas que se concreten en la transformación de nuestra práctica docente, de las relaciones entre los profesores, del rendimiento de la escuela y del aprovechamiento de los estudiantes.
Es preciso reconocer que en nuestra preparatoria existen muchos profesores con grado académico, antigüedad, habilidades y destrezas suficientes para resolver con solvencia todos los problemas que el trabajo académico a que se deben, demanda; incluso con calidad superior. Experiencia útil no sólo para reflexionar sobre el trabajo propio, sino también para ayudar a que los profesores más jóvenes y los de reciente ingreso, se integren a esa misma dinámica reflexiva y de trabajo colaborativo.
Estos son el tiempo y la oportunidad de crear una cultura propia con visión, impulso, rumbo y estilo renovados y diferentes.
Y, entre los múltiples aspectos a mejorar, el presente escrito pone especial atención en la formación de los profesores, cuyo beneficio se verá reflejado en la consolidación de su prestigio, en el rendimiento de los estudiantes y en la imagen pública de la escuela.
Al respecto, para no seguir esperando la llegada de El Mesías, la propuesta que aquí se plantea es el ejercicio de la microenseñanza, recurso de extraordinario valor en la formación y perfeccionamiento de docentes. Fue ideada en la Universidad de Stanford y consiste en la reunión de grupos de trabajo constituidos por especialistas o docentes en presencia o no de estudiantes. El objetivo de dichos grupos es la transmisión, revisión, valoración, implementación de experiencias didácticas entre los diferentes actantes, a fin de conseguir el mejoramiento profesional en el contexto que comparten, con gran eficacia y a bajo costo. Lo cual se materializa en mejoramiento de técnicas, búsqueda del autoperfeccionamiento, interés sobre nuevos procedimientos, adquisición de un sentido abierto hacia la crítica de su desempeño, adquisición de habilidades indispensables para la enseñanza, como: presentación del contenido, referencia transversal con otras materias y con la experiencia del educando, relación de lo viejo con lo nuevo, participación de y entre aprendices, repetir el contenido de manera diferente en la búsqueda de llegar con su mensaje a todos, ilustración y ejemplificación, hacer preguntas generadoras, destacar puntos relevantes, animar la discusión, solución de problemas, elaboración y abordaje de textos, construcción de modelos, estimulación del trabajo colaborativo, fomento de la actitud científica y de investigación…[1]
Existen muchos tipos de grupos, y cada uno es la expresión colectiva de los intereses, objetivos, metas, expectativas individuales de sus miembros. Los hay de futbolistas y de aficionados al futbol; los hay políticos, religiosos, de alcohólicos, de neuróticos, de obesos, de seguidores de Luis Miguel o de Shakira… y de todos es posible advertir el centro de su interés, la causa que los reúne. Asimismo, en las escuelas existen muchos grupos naturales (algunos latentes, ni siquiera manifiestos) de docentes con todos los propósitos imaginables: búsqueda de poder, proyección política, comodidad económica, aprovechamiento de prestaciones, amistad, los que sueñan en componer el mundo, los que se empeñan en estropear esos sueños, el trabajo invertido y los productos derivados de ellos… Y los grupos artificiales, formados por la normatividad institucional, como es el caso de la Preparatoria Regional de El Grullo: academias, departamentos, Colegio departamental, Consejo de Escuela, Sindicato.
En el contexto general, de entre los grupos de docentes, los objetivos de los primeros son igualmente previsibles; de los segundos, es necesario acudir a las diversas reglamentaciones para descubrir la descripción de su desempeño. Pero, independientemente de los motivos que reúnen a los profesores en una u otra categoría, lo cierto es que todos debemos centrar sendos esfuerzos en mejorar la calidad de nuestro trabajo en beneficio de sus destinatarios: los estudiantes y la sociedad.
Para este efecto, visualizo tres vías:
1) los grupos de docentes que tienen cierta amistad y una creencia de que las condiciones actuales pueden modificarse y hacen algo para lograrlo.
2) los grupos de docentes que, sin ser precisamente amigos, resultan sensibles a las problemáticas de los estudiantes y de la escuela en general y establecen reuniones bajo principios de responsabilidad y compromiso, y diseñan e implementan estrategias para dar solución a los tópicos emergentes.
3) los grupos de profesores, amigos o no, que por fuerza y disposición de su estructura laboral (academia o departamento) tienen que coincidir y sacar adelante las tareas que la normatividad les exige, con o sin verdadero interés de mejorar en algún o en ningún sentido.
Y, sin que medie siquiera mínimamente el propósito de ofender, los profesores que cumplen, pero no opinan, no producen, no aportan, no promueven, no fomentan, no innovan, no transforman… aunque siempre encuentran lugar para la mofa, la estulticia y el escarnio. Están presentes y ausentes al mismo tiempo y, en cuanto pueden, desaparecen.
Mas, como la idea de lo que aquí se dice no es generar desaliento, sino reflexionar sobre la importancia de la tarea que llevamos a cuestas y sobre el imperativo que existe de su perfeccionamiento y constante valoración y rediseño, existe la posibilidad, por cualquiera de las vías sugeridas, de formar grupos de aprendizaje dentro de la escuela para la formación de los docentes mediante la revisión de la práctica educativa que cada uno ejerce y la implementación de la microenseñanza.
Todo es cuestión de ser abiertos, despojarse de la idea de que unos sean mejores que otros, de que nadie está por encima de alguno y de que nadie puede enseñar algo a ninguno. Al respecto, Sócrates[2] decía: <
Y, como no hay nadie tan ignorante que no sepa nada, ni nadie tan sabio que lo sepa todo, la humildad será siempre un recurso adecuado y a la mano para situarse proactivo en cualquier contexto.
Existe una bibliografía amplia de investigaciones que avalan la promoción de la reflexión de los profesores hacia los problemas de sus prácticas, y de los movimientos que se hacen en éstas para mejorarlas, dando evidencias de peso de la bondad de los resultados. A los grupos de docentes se les llama de diferente modo; entre otros, se les refiere como grupos de apoyo, como es el caso siguiente:
Los grupos de apoyo en la escuela y entre escuelas pueden proporcionar un foco para la mejora profesional en un medio informal y auspicioso. (…) En realidad, la confianza y creatividad generadas en algunos grupos de apoyo puede conducir a los docentes a resistirse a los cambios simplistamente concebidos y ordenados desde afuera en procura de su propia mejora (…). Algunos incluso han producido boletines internos, publicaciones profesionales, materiales de enseñanza, centros docentes y conferencias nacionales. (…) Son desarrollados por los docentes, con los docentes y para los docentes[3].
Como es posible apreciar, no sólo se da cuenta de la mejora lograda, sino de las ideas que se pueden poner en marcha para compartir y difundir esas mejoras, a fin de compartir con otros la experiencia obtenida. Es, además, un modo de teorizar y generar conocimiento acerca de lo educativo en varias direcciones y dimensiones: pedagógica, didáctica, sociológica… Si producir órganos de difusión con soporte en papel resulta caro y a veces hasta imposible para la mayoría de los profesores, a título de esfuerzo personal, existen dos opciones:
Los profesores realizan un proyecto empresarial de edición.
Los profesores emplean los medios electrónicos (como Internet) que hasta el momento son gratuitos.
Es notoria la riqueza que deviene del trabajo cooperativo y las bondades que germinan y se nutren al trabajar con otros; pues,
…trabajar con otros es esencial para la reforma de la escuela y el desarrollo del individuo. Un aspecto (…) es el de evitar las formas superficiales e inútiles de trabajo en equipo, y de trabajo en equipo al servicio de fines que usted considera cuestionables, abstractos e injustificables. Otro aspecto es el de ponerse a trabajar en serio en el desarrollo y la multiplicación de formas más sólidas de trabajo en equipo[4].
¿Cuántas veces los profesores se reúnen sin ningún provecho? ¿Cuántas veces se convocan con un propósito y abordan miles de ellos sin tocar aquel para el que se convocaron? ¿Cuántas veces se revisan los problemas de adentro, se hacen propuestas sólidas de mejora, se trazan y se ponen en marcha estrategias de solución? ¿Cuántas veces los profesores hablan de sí mismos, de su trabajo y de sus resultados? ¿Por qué cuando las cosas salen mal, siempre los culpables son los estudiantes, los padres de familia, los amigos de los estudiantes, la televisión, el teléfono celular, la computadora, el libro de texto, la administración? ¿Y los profesores? ¿Están verdaderamente preparados? ¿Su formación ética tiene la solidez deseable para reconocer los estados de carencia y emprender las acciones necesarias de corrección? ¿Están satisfechos con su condición actual y sus resultados?
Porque: las necesidades satisfechas no motivan. O las motivaciones se desvirtúan, debido a que la idea de mejora no reside en procurar un desempeño de excelencia (ni siquiera de superación), sino de promoción personal.
Los cursos mismos pueden ser un gran estímulo para la reflexión personal. (…) Es cierto que no todos lo hacen, y que muchos se reducen a la <
Es el caso que sí, muchos profesores acuden a cursos externos pero no modifican su hacer profesional. La mayor parte de ellos recibe los manuales, los libros y otros materiales y, tal como los recibieron, los guardan en su casa sin volver a mirarlos, mucho menos hacer algo para que lo aprendido se materialice en resultados en el aula, con y en los estudiantes.
Estos cursos ilustran, pero no muestran la realidad contextualizada de cada profesor en su lugar y área de trabajo. Lo óptimo es la investigación de su propio contexto y la intervención de su práctica in situ. Así lo percibe Guiomar Namo de Mello:
Parece ser adecuada la estrategia que amplía al máximo las oportunidades de capacitación a nivel local, incluyendo procesos de intercambio de experiencias, asesoría y cooperación entre los profesores de una misma región. Los talleres pedagógicos regionalizados en los que se conocen y evalúan materiales y experiencias, con la asistencia de especialistas en el área de los contenidos, se han revelado como eficaces sustitutos y de menor costo que las ambiciosas capacitaciones de un gran número de profesores con necesidades diversas[6].
Hecha esta exploración, con una orientación semejante a la de los autores que han sido invitados aquí, y reconociendo el valor que la formación de docentes por ellos mismos tiene para reflexionar sobre las prácticas de sus escuelas, me declaro de acuerdo con ellos y me atrevo a proponer que los profesores de la Escuela Preparatoria Regional de El Grullo, adoptemos la creación interna de grupos de aprendizaje como medida más inmediata para resolver los problemas académicos que le son inherentes, e implementemos el diseño y desarrollo de planes de microenseñanza.
Es posible plantear varios escenarios de trabajo:
Todos en un solo equipo diseñamos, implementamos y evaluamos un estudio diagnóstico para determinar las causas de bajo rendimiento, reprobación y deserción de nuestros estudiantes.
Todos participamos en la elaboración y puesta en marcha de una o varias estrategias de intervención y de valoración de resultados en diferentes plazos, atendiendo a las problemáticas más sentidas y urgentes del ejercicio anterior. Estas problemáticas pueden abordarse juntas o por separado, simultáneamente o en tiempos diferidos según categorías y jerarquías propuestas.
Todos, pero en equipos separados, asumimos un plan de diagnóstico e intervención del proceso de enseñanza-aprendizaje para un problema diferente cada uno.
Los equipos de trabajo pueden organizarse por asignaturas, por grupos, por academias, por departamentos… aunque lo más deseable sería por categorías problémicas, en las cuales habría profesores de diferentes perfiles atendiendo casos para los que se requieren miradas, reflexiones y soluciones multidisciplinarias, como son los casos de: indisciplina, bajo rendimiento, falta de integración, ausencia de trabajo cooperativo, indiferencia, pobreza de valores, variados procesos de crisis, etc.
Pueden crearse dos equipos paralelos: uno para indagar, intervenir y evaluar los procesos de los estudiantes. Otro, para diseñar, implementar y evaluar planes para la formación de profesores, en cuanto a lo didáctico-pedagógico (métodos, estrategias, técnicas e instrumentos de enseñanza aprendizaje), lo disciplinar (actualización profesional sobre el conocimiento de las unidades de aprendizaje: diseño de experimentos, aparatos, modelos, etc.), lo normativo, entre muchos otros conceptos susceptibles de abordar.
Todos los equipos deben hallar puntos de coincidencia con el fin de retroalimentarse y poder en común lograr el avance de la comunidad escolar e institucional.
Los profesores pueden organizar sesiones de debate, foros, coloquios u otras modalidades de compartir sus hallazgos y progresos. Asimismo, generar órganos de difusión interna o externa de sus experiencias: boletines, revistas, gacetas, páginas web, blogs, recursos multimedia, etc.
Otros más, podrán trabajar en la creación de materiales didácticos y en la escritura de libros, manuales, problemarios…
Como podemos darnos cuenta, la imaginación, la creatividad, la voluntad y la iniciativa, son el único límite.
Por fortuna, la comunidad docente de la Escuela Preparatoria Regional de El Grullo cuenta con un gran potencial porque el grado académico de sus integrantes, en cifras aproximadas, es de 97.5% profesores con licenciatura; 23.75, maestría (casi todos en educación, entre titulados y postulantes); 1.25, doctorado (en educación); 1.25, estudiando el doctorado. El 50% o más, tienen antigüedad en la escuela o en la Universidad de Guadalajara de entre 10 y 15 años; lo cual indica que hay experiencia acumulada útil para compartir con los docentes más jóvenes y de reciente ingreso.
Todos, al menos de modo informal –entre corredores- hemos demostrado ser capaces de percibir los problemas existentes en la dependencia de asignación, de emitir opiniones acerca de causas y consecuencias, y hasta de bosquejar posibles propuestas de solución. Lo único reprochable es que la mayoría de las veces lo hacemos de manera aislada, sólo a nivel de comentario, sin ninguna energía que impulse y acompañe a la acción, ante las personas que igual nos quejamos y que igual componemos el mundo en el discurso, pero no en el lugar ni el tiempo que lo ameritan.
Aquí es necesario abandonar las actitudes plañideras y, en un gesto mínimo de honestidad, apegarnos a un método y empezar a hacer las cosas en serio y como debieran ser, por el bien de quienes demandan nuestros servicios. Todo lo valioso que somos y que poseemos somos nosotros mismos y, si tenemos trabajo y gracias a él sostenemos a nuestras familias o resolvemos algunas expectativas de carácter personal, lo menos que podemos hacer es buscar la superación y perfeccionamiento constante de nuestras competencias, en beneficio de los estudiantes, sus familias y su comunidad.
La forma más ágil, efectiva y barata de conseguirlo, es con la ayuda mutua, desprovista de egoísmo (por parte de quienes pudiesen ofrecerla) y de desdén (por quienes hubiesen de recibirla).
Una persona sólo puede crecer si reconoce en sí misma un estado de carencia inicial, a partir del cual se da la oportunidad de descubrir y desarrollar su potencial humano.
En resumen, la microenseñanza es hoy por hoy el recurso de formación de docentes más eficaz y de más bajo costo que existe. Mediante él, los profesores son capaces de identificar e intervenir problemas de sus prácticas, de elevar el nivel de aprovechamiento de sus estudiantes y de ganar prestigio para sus escuelas. La Escuela Preparatoria Regional de El Grullo, por ser de reciente creación, tiene la inmejorable oportunidad de organizar los esfuerzos de sus profesores en una práctica de mejora continua, y estos son dueños de un nivel formativo, experiencia, habilidades y destrezas que superan (sin demagogia) el promedio del resto de dependencias del Sistema de Educación Media Superior de la Universidad de Guadalajara. Lo único que falta es identificar los liderazgos positivos y adoptar una actitud de voluntad y empuje para el cambio constante y sostenido.
Bibliografía
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[1] BOLAÑOS Martínez, Víctor Hugo. Didáctica integral y para la educación media y superior. Editorial Porrúa, S. A., México, D. F. 1995. 456 pág.
[2] Protágoras o de los sofistas, en: PLATÓN. Diálogos. 25ª edición; Editorial Porrúa. México, D. F., 1998. 788 pág.
[3] FULLAN, Michael y Andy Hargreaves. La escuela que queremos. Los objetivos por los que vale la pena luchar. Biblioteca para la Actualización de los Maestros. 2ª edición. Secretaría de Educación Pública; México, D. F., 2001. 192 pág.
[4] Ibid.
[5] Ibid.
[6] NAMO de Mello, Guiomar. Nuevas propuestas para la gestión educativa. Secretaría de Educación Pública. México, D. F., 2003. 112 pág.
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